El avance del cambio climático está redefiniendo los límites productivos del cerezo. Así lo planteó Javier Rodrigo durante su clase magistral en el encuentro titulada “Fisiología de la cuaja en cerezo: Mecanismos, factores y determinantes de la producción sostenible y rentable”, donde abordó el delicado equilibrio entre polinización, cuaja y acumulación de frío.
El especialista explicó que la producción de cerezas comienza mucho antes del desarrollo del fruto: inicia en la flor y en la capacidad de esta para ser correctamente polinizada y fecundada. En ese contexto, remarcó que la presencia de polen compatible y de insectos polinizadores es esencial para asegurar la formación del embrión, condición indispensable para que la fruta comience su desarrollo.
Javier Rodrigo sostuvo que uno de los principales desafíos actuales es la disminución del frío invernal, fenómeno que está afectando directamente la floración en variedades con altos requerimientos de frío, advirtiendo que cuando un árbol no completa sus necesidades de frío, la floración se vuelve irregular, disminuye el porcentaje de cuaja y aumentan los problemas de producción.
El escenario se vuelve aún más complejo debido a la expansión del cultivo hacia zonas más cálidas en busca de cosechas tempranas y mejores retornos comerciales. Frente a este escenario, el investigador español fue claro: el futuro productivo dependerá de una correcta elección varietal y de estrategias de adaptación climática que permitan sostener rendimientos y calidad.
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